Desde la antigüedad, el hombre ha sentido fascinación por el cielo, que no sólo le ha inspirado curiosidad y asombro sino, también, a veces temor y polémica.
Aunque, sin duda, los primeros pobladores tenían tareas más importantes a las que dedicaban la mayor parte de su tiempo, como su supervivencia, la caza de animales y constante huida de ellos, agricultura, crianza de sus nuevos integrantes, entre otras. Sin embargo, gracias al atrevimiento de unos cuantos y su curiosidad, se emprendió este largo camino al que llamamos Astronomía.
El ser humano ha tenido siempre a los astros al alcance de sus ojos. Sería atrevido, aunque quizás acertado, pensar que uno de los mayores descubrimientos que más causaron emoción en los antiguos humanos, fue alzar la cabeza al cielo y asombrarse con los miles de puntitos brillantes que podían ver.
Y es que, quién no ha salido en una noche despejada y se ha asombrado con lo poco que podemos ver en el cielo nocturno de las grandes metrópolis del mundo. Intenta imaginar qué habrán sentido los antiguos pobladores al ver el cielo más estrellado que nuestros ojos jamás verán. Qué singular e indescriptible sensación, tuvo que haber sido.
El comienzo de todo
Si se observa la bóveda celeste durante unas horas podemos notar como las estrellas se mueven armónicamente, a la par, a la misma dirección: de este a oeste. Sólo así es fácil distinguir grupos de estrellas que se mueven como un «todo» por el cielo. Esto ya era sabido hace, al menos, 10,000 años e inflamó la imaginación de los hombres primitivos, quienes creaban «figuras invariables» con ciertos grupos de estrellas, inventando así las constelaciones.
Es importante mencionar que la imaginación de cada tribu era distinta, por lo que seguramente cada tribu prehistórica tenía sus propias constelaciones.
El germen de algunas constelaciones que seguimos utilizando viene de la cultura mesopotámica, que tuvo lugar entre los ríos Tigris y Éufrates, en el Medio Oriente, hace unos 5,000 años.
Se han identificado constelaciones como la de Tauro, Leo y Escorpión en sus tablillas de arcilla y monumentos de hace más de 3,000 años.
En la figura podemos ver que dichas civilizaciones ya hacían mención a las constelaciones como Escorpión que se ve a simple vista.
Aunque las civilizaciones Antiguas carecían de herramientas matemáticas y teorías científicas que comprobaran la relación que guardan el espacio y el tiempo, Astrónomos y Arquitectos ya entendían la relación entre el tiempo y el espacio pero no como ahora la conocemos.
Sabemos que conocían esta relación gracias a algunos de sus monumentos que están alineados con asombrosa precisión a los puntos cardinales o con los lugares donde la Luna y el Sol aparecen y desaparecen en el horizonte. Algunos ejemplos son las Grandes Pirámides de Giza, Stonehenge o Chichén-Itzá, en México.
Los primeros Astrónomos
Entre los primeros pueblos conocidos que guardaron documentos sobre astronomía, están los Acadios, moradores de hace unos 4.500 años de la zona que después sería Babilonia. Hay indicios de que sus ideas sobre el movimiento del sol, la luna y los planetas, los astrónomos sacerdotes a partir de sus observaciones pudieron predecir las trayectorias de los objetos "errantes" en el cielo.
Junto a las primeras civilizaciones mesopotámicas, los pueblos de Babilonia y Asiria, Egipcios y Chinos, inventaron complejos calendarios para la siembra y lograron predecir los eclipses de la Luna y del Sol con exactitud. Inventaron la unidad que aún se usa para medir las distancias angulares en el cielo, el grado.
Estas ultimas civilizaciones ya habían hecho de la astronomía una auténtica ciencia, pero carecían de la geometría y la trigonometría para completar el trabajo. Fueron los griegos, que heredaron la riqueza de sus datos y conceptos astronómicos, quienes liberaron la astronomía de su historia de místicos sortilegios y deidades divinas.
Al igual que los griegos con sus ciudades, Roma era una sociedad práctica que respetaba la técnica, pero consideraba la ciencia tan poco útil como la pintura y la poesía. Lo que Roma valoraba era el poder económico, político y militar.
Los conocimientos astronómicos durante este período son los que ya se conocían en época helena (Grecia), es decir, algunas teorías geocéntricas (Aristóteles) y la existencia de los planetas visibles a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, con especial mención a nuestro satélite natural, la Luna conocida desde siempre y considerada como un Dios.
Ptolomeo, otro destacado astrónomo y sabio griego, publicó sobre el 140 dC, una admirable enciclopedia de la ciencia clásica, el "Almagest" , el la cual plasmó siglos de observaciones babilónicas sobre los movimientos de los planetas. Donde su principal teoría era de que la Tierra era el centro de todo, con un sistema de círculos dentro de círculos, donde esta última parte acabaría convirtiéndose en un acertado método matemático, para pronosticar los movimientos de los planetas.
Se cree que los cristianos fanáticos destruyeron la Biblioteca de Alejandría en donde se concentraba el saber de la humanidad hasta ese momento, la academia de Platón fue cerrada, el Serapetum de Alejandría, centro del saber, fue destruido y fueron asesinados muchos de los sabios que se encontraban en sus campos.
Los estudiosos huyeron de Alejandría y Roma hacia Bizancio y la ciencia tuvo una nueva etapa de desarrollo en el ámbito del islam.
Los astrónomos árabes dejaron un importante legado: tradujeron el "Almagest" (Almagesto) y catalogaron muchas estrellas con los nombres que se utilizan aun en la actualidad, como Aldebarán, Rigel y Deneb.
Entre los astrónomos árabes más destacados se encuentran Al-Batani, Al-Sufi y Al-Farghani, una autoridad en el sistema solar que calculó que la distancia a Saturno era de 130 millones de kilómetros (su distancia es 10 veces mayor).
Al-Battani, uno de los genios astronómicos de la época, trabajó en su observatorio de Ar-Raqqa, a orillas del río Éufrates, para determinar y corregir las principales constantes astronómicas. Sus mediciones sobre la oblicuidad de la Eclíptica y la Precesión de los Equinoccios fueron más exactas que las realizadas antes por Claudio Ptolomeo.
En 1543, con la publicación de Nicolás Copérnico, antes de morir, del libro "Sobre la revolución de las esferas terrestres" donde ya desde el principio, creyó que es el Sol y no la Tierra el que está en el centro de nuestros planetas y estrellas.
No fue hasta pasada su muerte, donde dos personajes ilustres acabaron confirmando las teorías revolucionarias de su época con dos simples acontecimientos, las observaciones detalladas y precisas del cielo del astrónomo danés Tycho Brahe y el telescopio del famoso Galileo.
Tycho Brahe, allá por el 1573, descubrió una nueva estrella brillante en la constelación de Cassiopeia, ahora se sabe que dicha estrella brillante era una supernova. Otra de las aportaciones de Tycho, fue pasar a su ayudante, Johannes Kepler, las notas de sus observaciones llevadas a cabo entre 1576 y 1597 sobre los movimientos de los planetas, información base que permitió a Kepler, años después formular sus tres leyes de los movimientos planetarios, mediante las cuales pudo predecir las posiciones de los astros con mas precisión que la obtenida por Ptolomeo.
En 1609, un científico italiano, Galileo Galilei, oyó hablar de un invento sorprendente, compuesto por dos lentes de cristal, sujetas entre sí y respecto al ojo, mirando a través del cual los objetos lejanos podían aumentar de tamaño.
Con tan simples objetos, se construyó el artilugio y entre los múltiples e innumerables hallazgos, descubrió Júpiter, el planeta gigante, tenía cuatro lunas girando, en órbitas sencillas y casi circulares.
Quedando así, justificada el sistema solar descrito por Copérnico tiempo atrás. En otra entrada del Blog, comentaremos los no poco problemas que tuvo galileo, para defender su teoría heliocentrista y posterior abandono de la misma por culpa de la "Inquisición" de la época y su oposición a los criterios de la iglesia dominante.
Una de las curiosidades históricas, fue, que el mismo año que murió Galileo nació Newton, que con su increíble capacidad matemática, calculó no sólo cómo sino por qué se desplazaban en el espacio los cuerpos.
Fué a partir de Newton cuando la Astronomía avanzo a un ritmo mucho mayor, y fue cuando la construcción de mejores telescopios dejaban ver los secretos del cielo hasta ahora invisibles para ellos.
Ya en el siglo XVIII William Herschel, con la construcción del imponente telescopio de 12 metros, el Sistema solar se duplicaba en tamaño, literalmente de un golpe.
Herschel , abrió el camino hacia la exploración del Universo más amplio, con sus investigaciones de la Via láctea, trazando un mapa de estrellas y preparando el primer modelo de nuestra galaxia local.
Con tan simples objetos, se construyó el artilugio y entre los múltiples e innumerables hallazgos, descubrió Júpiter, el planeta gigante, tenía cuatro lunas girando, en órbitas sencillas y casi circulares.
Quedando así, justificada el sistema solar descrito por Copérnico tiempo atrás. En otra entrada del Blog, comentaremos los no poco problemas que tuvo galileo, para defender su teoría heliocentrista y posterior abandono de la misma por culpa de la "Inquisición" de la época y su oposición a los criterios de la iglesia dominante.
Una de las curiosidades históricas, fue, que el mismo año que murió Galileo nació Newton, que con su increíble capacidad matemática, calculó no sólo cómo sino por qué se desplazaban en el espacio los cuerpos.Fué a partir de Newton cuando la Astronomía avanzo a un ritmo mucho mayor, y fue cuando la construcción de mejores telescopios dejaban ver los secretos del cielo hasta ahora invisibles para ellos.
Ya en el siglo XVIII William Herschel, con la construcción del imponente telescopio de 12 metros, el Sistema solar se duplicaba en tamaño, literalmente de un golpe.
Herschel , abrió el camino hacia la exploración del Universo más amplio, con sus investigaciones de la Via láctea, trazando un mapa de estrellas y preparando el primer modelo de nuestra galaxia local.
Astronomía del siglo XIX
Ya fue en el siglo XIX cuando los astrónomos se empezaban a preguntar ¿Qué son las estrellas? ¿Qué eran? ¿de qué estaban compuestas?, junto a estas preguntas, se sumó la combinación de la fotografía con la espectroscopia, que significaba que ya podían conocer la composición de las estrellas.
Con la mejor resolución de los telescopios, y midiendo las variaciones minúsculas de las posiciones aparentes de las estrellas a medida que la Tierra traza su órbita alrededor del Sol, los astrónomos podían calcular sus distancias a la Tierra.
Con todo esto resultó que la estrella más cercana Próxima Centauri , está a 4,24 años luz de distancia, lo que significa que la luz que emite la estrella tarda en llegar a nosotros 4 años, a pesar de viajar a una velocidad de 300.000 km por segundo.
Algunos personajes que por sus avances en descubrimientos, fueron clave en el avance de la astronomía y sentaron las bases para su posterior investigación en años posteriores fueron entre otros,
Joseph von Fraunhofer, quien mediante un prisma óptico descubrió por semejanza, que el espectro de luz del Sol y otras estrellas brillantes se correspondían y manifestaban de la misma manera que su prisma óptico. efecto que corroboraron los químicos alemanes Gustav Kirchoff y Robert Bunsen, quienes confirmaron que dichas lineas de refracción de la luz correspondían con las huellas químicas de diversos elementos , entre ellos el hierro, calcio, sodio y carbono.
este descubrimiento fue clave posteriormente en los criterios que se utilizarían para la medición de distancias de los diferentes cuerpos del Universo.
Algunos hitos en la Astronomía del siglo XX
¿Qué nos depara?
Ya en tiempos recientes, se han producido revoluciones en la astronomía, tan notables como los cambios radicales que tuvieron lugar en la época de Copérnico y de Galileo. Ahora podemos enviar a otros planetas exploradores robóticos, y además, gracias a las nuevas tecnologías, los astrónomos no se tienen que limitar únicamente na mirar el cielo, ya pueden sintonizar con el cosmos en un amplio espectro de longitudes de onda, desde los rayos gamma, de enorme energía, hasta las ondas de radio de baja frecuencia.
Esta abundancia reciente de datos sobre el cosmos nos ha hecho saber que vivimos en un universo violento. Donde nuestros antepasados veían estrellas y planetas previsibles y seguros, ahora hay mundos desolados. Vemos por todas partes agujeros negros, cuásares, planetas sin rumbo y estrellas que estallan.
Pero los astrónomos también recogen pruebas de que, a pesar de tantas perturbaciones, puede existir vida en alguna parte del cosmos además de en la tierra.
BUENOS CIELOS!!





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